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Estamos muy acostumbrados a los sismos en México, puesto que estamos en un punto donde confluyen cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la del Caribe, y la de Rivera. Por ello, es muy habitual sufrir terremotos de maginutud 6 o superiores. A partir de la magnitud 6, los sismos son capaces de llegar a destruir áreas pobladas, hasta 170 kilómetros de distancia desde el epicentro.

Además de México, el sur del estado de Alaska posee un riesgo de sismos muy elevado. La razón es la misma que la que sufrimos los mexicanos: una serie de placas tectónicas que se solapan unas sobre otras debajo de esta zona. En este caso, es la placa de Norteamérica la que se desliza sobre la del Pacífico. Debido a esto, en la región sufren decenas de miles de terremotos, algunos tan graves como el que sucedió a finales de noviembre de 2018 en la población de Anchorage.

Los habitantes de esta ciudad se conmocionaron con dos terremotos seguidos de magnitud 7,0 y 5,8, que dejaron escenas como las que vemos en los dos siguientes vídeos. El primero es en un juzgado de Anchorage, en donde se ve como dos trabajadoras se refugian debajo de sendas mesas, muertas del pánico, para protegerse de posibles caídas de objetos.

Y el segundo vídeo es del estado en el que quedó una de las carreteras que comunica la ciudad con el resto del estado de Alaska, donde se ven las profundas y peligrosas grietas que el terrible sismo dejó.

Y para recordar los tráficos sucesos del sismo que sufrimos en México el 19 de septiembre de 2017 (con epicentro en Puebla), aquí les dejamos una recopilación de las escenas más terribles de aquel terremoto, que dejó 370 víctimas mortales, y más de 7.000 heridos.

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